A veces tengo miedo de ser juzgado, desconfío de todos y no trato de comprobar mis sospechas. Creo una esfera de rechazo envolviéndome. Soy una persona buena y alegre a la que no cualquiera tiene acceso. El miedo es mi condena, con la que destruiré sin misericordia. Estoy en la brecha de ira y conveniencia, pero ya no acepto en mí virtudes de bondad ni mansedumbre sino en justicia sin piedad y honestidad egoísta. Y destruiré lo que tema perder y escaparé si no me consuelas con tu abrigo de palabras, pues necesito paz y haré guerras por conseguirla, me sentaré en mi trono y veré a mis enemigos arrastrar su lastre la vergüenza. Pues el que dio amor, fue azotado con envidia e injusticia. Me sentaré pues, en mi trono de egolatría y protegeré la inocencia que me han tratado de arrebatar hasta que llegue Dios y no tenga nunca más que volver a luchar.
domingo, junio 08, 2014
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